domingo, 27 de septiembre de 2015

EL COMPLEJO DE EDIPO

EL COMPLEJO DE EDIPO

Para ahondar en la comprensión del fetichismo es necesario abordar el complejo de Edipo, como señala Bleichmar (Introducción al estudio de las perversiones: La teoría del Edipo en Freud y Lacan, 1980, pág. 19)

“si el Edipo interviene determinando el tipo de elección de objeto, la identidad del sujeto, como éste y su deseo se constituyen, sus mecanismos de defensa, la perversión [en este caso el fetichismo] que implica una determinada identidad, una posición frente al deseo, una elección de objeto, estará entonces marcada por el Edipo.”
Para lograrlo tomaremos como base la descripción del Edipo desde Jacques Lacan hecha por Hugo Bleichmar (1980) en el libro Introducción al estudio de las perversiones: La teoría del Edipo en Freud y Lacan[1]. Para poder comprenderlo a profundidad hay que definir algunos conceptos que resultan fundamentales en el complejo, a continuación iremos abordando de manera progresiva estos conceptos y explicándolos de forma breve y clara.

Para Lacan, el Edipo es una estructura intersubjetiva que genera efectos en las representaciones de los sujetos que la integran. La estructura hace referencia a posiciones o lugares que pueden ser ocupados en algún momento por diversos personajes, los involucrados irán circulando en las posiciones y al ejercer el rol irán tomando las funciones y las propiedades que correspondan. Es también una relación entre variables [todas dependientes en el Edipo Lacaniano] en constante interrelación y correspondencia. Sumado a la circulación de posiciones, describe Lacan la circulación de “algo” que otorga un valor al individuo en cuanto lo tiene, pero también puede perder. Ese “algo” hace alusión al falo que permite al sujeto sentirse completo, perfecto al estar cargado del máximo valor narcisista. Lacan (Bleichmar, 1980) aporta dos definiciones del falo: 1) “el falo es el significante de una falta”; 2) “el falo es el significante del deseo”. El significante es para Lacan una “traza material” una imagen o huella que puede ser percibida y que es única y diferenciable. Este significante aparece como reemplazo de algo que falta, una cosa que está ausente, en otras palabras, a falta del existente se inscribe el significante (el ausente) como si de una ilusión se tratase.

Lacan describe el Complejo de Edipo en tres tiempos; en el primer tiempo se encuentran involucrados dos personajes: por un lado el niño, el cual, en su dependencia de amor desea convertirse en el objeto de deseo de la madre, el niño identifica el deseo de la madre como propio. La madre le otorga el lenguaje al niño para que éste pueda expresar sus necesidades, pero al carecer de lenguaje debe ser la madre la que lea y construya las necesidades del niño y el niño lee sus necesidades en la madre, lo que le sucede a ella, le sucede también a él. El hijo representa el falo de la madre, la hace sentir completa, plena, encuentra en su hijo la ilusión de satisfacer todas aquellas necesidades insatisfechas.

En el segundo tiempo del Edipo, dice Lacan “en las formaciones del inconsciente” (Bleichmar, 1980) “el padre interviene efectivamente como privador de la madre en doble sentido, en tanto priva al niño del objeto de su deseo y en tanto priva a la madre de su objeto fálico.” El padre entonces aparece como un padre falo, poseedor de la ley [regulación del deseo y de la voluntad de los individuos] demanda el afecto y la atención de la madre. El falo de la madre pasa a ser el padre y ésta privación del afecto hacia el hijo (colapso narcisista) permite que el niño reconozca que el falo es externo a cualquier individuo, incluso a él mismo (castración simbólica)  permitiendo que no quede dependiente del deseo de la madre en esa relación simbiótica y pueda empezar a desarrollarse como individuo.

En el tercer tiempo del Edipo “quedan instauradas la ley y el falo como instancias que están más allá de cualquier personaje. El hijo no es el falo, es decir, pasa de identificarse con el Yo ideal a identificarse con el ideal del Yo, a ocupar un lugar, a ejercer una función, a tener un papel tipificado. Los sujetos quedan inscritos en la norma de la cultura (normativización), castrando al niño a la madre y al padre. Este último en representación de la cultura permite al hijo el desarrollo de la sexualidad con la prohibición del incesto pero posibilitando las relaciones sexuales con otras mujeres. El niño, entonces, determina su identidad sexual, no por “la observación de la propia anatomía, sino que se llega a ser aquello que se es” (Bleichmar, 1980).


[1] La explicación del Complejo de Edipo hecha por Lacan es explicada a fondo por Bleichmar (1980) en Introducción al estudio de las perversiones: La teoría del Edipo en Freud y Lacan. Para lograr una comprensión más amplia y profunda es recomendable remitirse a la fuente original.

jueves, 24 de septiembre de 2015

EL FETICHE


EL FETICHE
ESCRITO POR: Jairo David Garcés Lozano

El fetiche hace referencia a una elección de "objeto anormal" (entiéndase este concepto dentro del marco teórico psicoanalítico), “el objeto sexual normal es sustituido por otro que guarda relación con él, pero es completamente inapropiado para servir de meta sexual normal” (Freud, Obras Completas Vol. VII, 1905, pág. 139) debido a circunstancias contingentes. Y a una desviación de la meta sexual de índole anormal, puesto que se considera que la meta normal es la unión de los genitales en el coito “que lleva al alivio de la tensión sexual y a la extinción temporaria de la pulsión sexual” (Freud, Obras Completas Vol. VII, 1905, pág. 136).

El sujeto no percibe el fetiche como un síntoma el cual le produzca padecimiento alguno, por el contrario, se siente bien con él y hace más fácil su vida amorosa. Por lo tanto, cumple un papel subsidiario como refuerzo del diagnóstico principal (Freud, Obras Completas Vol XXI, 1927, pág. 147).

Freud (1905) diferencia la condición fetichista, del fetichismo. La primera hace alusión a las exigencias que se le hacen al objeto, a las características significativas que debe cumplir para el individuo, para que pueda alcanzarse la meta sexual (la acción hacia la cual esfuerza la pulsión). El fetichismo es la extensión de la meta sexual normal pues el individuo no renuncia al coito, sino a la meta normal del mismo (unión de los genitales) y la sustitución del objeto sexual normal (persona de la que parte la atracción sexual) por el objeto que guarda una condición fetichista.

El fetiche en su propósito, opera como un sustituto “de un pene determinado, muy particular, que ha tenido gran significatividad en la primera infancia, pero se perdió más tarde” (Freud, Obras Completas Vol XXI, 1927, pág. 147). Este objeto que “normalmente debería ser resignado pero el fetiche está destinado a preservarlo de su sepultamiento” (Freud, Obras Completas Vol XXI, 1927, pág. 147) es elegido primordialmente por una impresión sexual recibida durante la primera infancia y en otros casos por una “conexión simbólica de pensamientos” generalmente inconsciente (Freud, Obras Completas Vol. VII, 1905). El objeto perdido es “el falo de la mujer (de la madre) en que el varoncito ha creído y al que no quiere renunciar” (Freud, Obras Completas Vol XXI, 1927, pág. 148) el cual es sustituido en el fetiche por medio del desplazamiento.

El fetiche, plantea Freud (Obras Completas Vol XXI, 1927, pág. 148), funciona de la siguiente manera: el niño percibe que la madre al igual que él, posee un pene, la madre es por lo tanto completa. Eventualmente el niño descubre que la madre no posee pene, y piensa que este ha sido cortado precisamente por el padre quien representa la autoridad. El pene tiene una carga narcisista impregnada, puesto que el niño lo considera una parte esencial de la imagen del Yo, y la amenaza de castración pone en peligro esa imagen generando una gran angustia en el niño, “si la mujer está castrada, su propia posesión de pene corre entonces un gran peligro”.

En el desarrollo del fetiche el niño hace en primer lugar “un desplazamiento del falo prejuzgado como existente hacia algo que está contiguo témporo-espacialmente [o por similitud]” (Bleichmar, 1980) en el último instante en el que la madre podía seguir siendo considerada fálica. Adviene entonces una renegación (mecanismo psíquico por el cual todo niño se protege de la amenaza de la castración; repudia, desmiente, reniega por lo tanto de la ausencia de pene en la niña, la mujer, la madre y cree por un tiempo en la existencia del falo materno) de la representación y reprime el afecto (libido) ligado a la misma, operando entonces como un mecanismo de defensa ante la angustia de la castración.

Con la represión sobrevenida adviene como “stigma indelebile […] la enajenación respecto de los reales genitales femeninos” (aversión contra todo órgano genital femenino real) (Freud, Obras Completas Vol XXI, 1927, pág. 149)

Por efecto de estos mecanismos de defensa del psiquismo, representación y afecto son dirigidos al inconsciente, donde el sujeto fetichista reemplaza el pene de la mujer por un sustituto que hereda el interés antes dirigido al falo, pero aumentado en intensidad por efecto de la huella mnémica creada por la angustia de castración. “En lo psíquico la mujer sigue teniendo un pene, pero este pene ya no es el mismo que antes era. Algo otro lo ha reemplazado; fue designado su sustituto, por así decir, que entonces hereda el interés que se había dirigido al primero” (Freud, Obras Completas Vol XXI, 1927, pág. 149). Dando como resultado un desenlace patológico, donde la suspensión del proceso de castración retiene como fetiche la última impresión a la traumática, la ominosa (abominable, despreciable). En su trabajo “Tres ensayos de teoría sexual (las aberraciones sexuales)” (Freud, Obras Completas Vol. VII, 1905, pág. 139) advierte Freud: “El sustituto del objeto sexual es, en general, una parte del cuerpo muy poco apropiada a un fin sexual (el pie, los cabellos), o un objeto inanimado que mantiene una relación demostrable con la persona sexual, preferiblemente con la sexualidad de esta (prenda de vestir, ropa interior)”.


Cabe advertir que el fetiche solamente es considerado patológico cuando la pulsión sexual es fijada en el objeto anormal y reemplaza la meta sexual normal de forma exclusiva; y cuando el objeto se desprende completamente de la persona determinada y se transforma en un objeto sexual por sí mismo (Freud, Obras Completas Vol. VII, 1905, pág. 140). Los actos fetichistas suelen encontrarse incluidos en las relaciones sexuales normales como refuerzo preliminar del acto sexual, el tocar, el mirar, infligir dolor o recibirlo, el uso de los labios para la estimulación erótica, la estimulación anal, entre otros; aumentan la excitación y son fuentes de placer.


jueves, 28 de marzo de 2013

MAPA ESTRATÉGICO PARA EL ABORDAJE PSICOLÓGICO DEL SER HUMANO

MAPA ESTRATÉGICO PARA EL ABORDAJE PSICOLÓGICO DEL SER HUMANO


Escrito por:
Jairo David Garcés
Estudiante Psicología FUNLAM


En el proceso de formación como psicólogos, se nos ha enseñado a comprender  la psicología como una ciencia divida en paradigmas, dos de ellos más generales, epistemológicamente distantes y con métodos de intervención y de abordar el conocimiento de “lo humano” que difieren de forma abismal.

Por un lado nos encontramos con un paradigma netamente científico, que busca abordar el conocimiento del hombre a partir de la observación de los fenómenos reales y cuantificables de la experiencia humana (I. Pavlov)

En contraposición al paradigma científico se encuentra otro paradigma de corte analítico, que centra sus esfuerzos en la comprensión de fenómenos profundos y subjetivos de la experiencia humana, donde el método científico pierde relevancia en relación a la interpretación subjetiva de las experiencias de los individuos y da validez a la introspección como forma de conocer la intimidad espiritual de los hombres.

La psicología debe tener como misión la lucha por evitar la supremacía de alguno de estos dos paradigmas, el predominio de uno sobre el otro llevaría a la psicología a un extremo peligroso para la búsqueda del conocimiento del ser humano.

El ser humano es integral, una integridad conformada por varios aspectos que lo definen no solo como ser humano, sino como un ser único e irrepetible (Viktor E. Frankl). En primer lugar el factor biológico, la evolución filogenética de la raza humana, lo separa fisiológicamente de las demás especies con las que comparte el planeta. Sumado a esto el desarrollo ontogénico que le brinda unas características físicas particulares que lo definen. El segundo factor es la capacidad psíquica del hombre, el desarrollo de las capacidades de los procesos cognitivos que le permiten aprehender el medio.

El hombre es un ser que desde su gestación es incluido en un mundo social, con condiciones culturales variables, y estrechamente interrelacionado. Entonces el hombre es un ser social, que sobrevive y se desarrolla en consecuencia con las relaciones que establece desde su nacimiento, y aquellas que seguirá formando a lo largo de su desarrollo.

El último factor es su espiritualidad (Viktor Emil Frankl), ese aspecto que da al hombre una particularidad, que lo hace irrepetible e irremplazable en el mundo, que le da sentido y valor a su existencia, que mueve al hombre a vivir la vida en la lucha por el cumplimiento de un sentido que la llena de significado.

El hombre es entonces un ser bio-psico-socio-espiritual (Viktor Emil Frankl), para poder comprender la amplia gama de fenómenos que éste abarca, la investigación psicológica debe ampliarse y complementarse, debido a que la profundización en solo uno o algunos de estos aspectos no lograría abarcar esa totalidad, y conoceríamos solo una porción del tema que nos compete: el hombre.

Es lo que le da validez a la existencia de esos dos paradigmas que constituyen la psicología, la investigación debe fundamentarse constantemente en estas dos vertientes, una en alto grado científica y otra primordialmente interpretativa.

La comprensión netamente analítica de los fenómenos globales de la existencia humana conlleva a la idealización del hombre, el cual no debe ser desvinculado de todos aquellos factores biológicos y ambientales que determinan su posición en el mundo. El otro extremo, el abordaje exclusivamente científico de la condición de existencia del ser humano, despersonaliza al hombre y lo desliga de una situación particular de desarrollo que conlleva a la clasificación conjunta de los hombres, cuando cada ser humano es una realidad subjetiva distinta, aún cuando están correlacionados por circunstancias fisiológicas y ambientales iguales o altamente similares.

Por lo tanto debemos visionar la psicología en un punto de equilibrio entre ambas vertientes, integradas a partir de sus diferencias, para permitir ampliar el estudio del hombre y permitirnos una comprensión global de los fenómenos inherentes a la condición humana. La conjugación del conocimiento que permite el análisis científico de los fenómenos, con aquel conocimiento que nos brinda el análisis interpretativo de los componentes subjetivos del hombre.

El ser humano visto como un animal, con comportamientos, conductas y procesos de carácter psico-físico, cimentados en aspectos mecánicos del organismo que se fundamentan en el funcionamiento del sistema nervioso; pero el ser humano, también, como un ser particular, con un aspecto espiritual que le permite definirse como un ser individual, único, que vive la vida con sentido, con un propósito en su existencia mas especial que la simple prolongación de la especie. El ser humano como un animal que busca trascender.


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lunes, 25 de marzo de 2013

Ensayo: Genes, ambiente y conducta



GENES, AMBIENTE Y CONDUCTA

Jairo David Garcés Lozano
Estudiante Psicología FUNLAM


El ser humano nace y se desarrolla biológicamente por efecto de una carga genética heredada que lo dota de unas cualidades filogenéticas características de la especie humana, hereda unas cualidades bioquímicas, morfológicas y fisiológicas bajo las cuales se relaciona con el medio circundante y con sus pares (E. R., Kandel, et al, 2001).

Está carga genética tiene una relación directa con la conducta que presenta cada individuo, la forma en que fluya la dinámica genética influirá en el modo de relacionarse con el medio. Se han realizado gran variedad de experimentos genéticos y han dado como resultado relaciones entre algunos genes y su influencia en conductas específicas. Por ejemplo, experimentos con moscas de la fruta dan muestra de que mutaciones de genes individuales afectan conductas aprendidas e innatas como el cortejo o los ritmos circadianos (E. R., Kandel, et al, 2001).

Aún así debemos entender el arcoíris genético como un factor con influencia en la conducta del ser humano, más no siempre como un determinante de la misma. La carga genética funciona en doble vía, en primer lugar dota a cada individuo de unas características evolutivas particulares desde las cuales desarrollarse, pero de igual forma esa carga genética se ve modificada, por lo menos en su expresión, por las exigencias del ambiente, que exigen al organismo evolucionar para adaptarse.

Existen condiciones genéticas especiales que determinan las posibilidades de desarrollo de las personas, ante las cuales el individuo se encuentra limitado a una condición física o cognitiva discapacitante. Puede heredar un defecto que conlleve un déficit cognitivo en un grado elevado. No encontramos adecuado considerar las limitaciones motoras como discapacidades en el sentido de que desvalorizan la capacidad de desarrollo del individuo, pues una persona con capacidades cognitivas en un nivel funcional puede encontrar los medios para suplir la ausencia motora y desenvolverse en el medio.

Aparte de estas situaciones de discapacidad cognitiva en alto grado, el contenido genético no resulta un determinante absoluto de las posibilidades de vida y desarrollo de una persona, aún en condiciones diferentes, cada persona puede encontrar sentido en su vida y vivirla cargada de sentido, felicidad y éxito, en relación con sus posibilidades. Ejemplo de esto, son las olimpiadas especiales, en ellas podemos ver como personas con síndrome de down, logran resignificar su vida, luchar por metas y desarrollarse en un ambiente adecuado para su situación de existencia particular.

Las experiencias de vida de cada ser humano, determinarán el papel que cumplirán esos genes en su propia vida. Una mutación genética no es necesariamente impedimento para que el hombre trascienda, y de sentido a su existencia, aún en condiciones desfavorables un hombre con voluntad puede adaptarse para sobrevivir, y aún más encontrar un sentido para vivir (Viktor Emil Frankl, 1946).

Un hombre genéticamente favorecido, no es necesariamente un hombre feliz, no es un hombre productivo, ni un hombre que disfruta vivir su vida, solo lo será si le da sentido a esta, si se propone metas y lucha mínimamente por aquellas cosas que lo hacen feliz y llenan su espíritu; de igual forma, aquellos quienes la naturaleza dotó de unas condiciones particulares, pueden encontrar en esas condiciones la forma de luchar por alimentar esa necesidad de su espíritu de trascender y ser felices.

Desde la psicología, ciencia que nos compete, podemos desde nuestro conocimiento y nuestro constante aprendizaje permitir a estas personas que viven bajo circunstancias especiales determinadas por alteraciones en su composición genética, generar herramientas de afrontamiento adecuadas para sobrellevar sus dificultades físicas, cognitivas y sociales, para que puedan llenar de sentido su existencia y vivir con plenitud y felicidad.

En conclusión, los genes con los cuales nos dota la naturaleza van a determinar nuestro potencial de desarrollo, nuestras condiciones particulares de existencia, pero no son los determinantes de la existencia del hombre, aunque el organismo esté determinado y nos preceda, somos nosotros quienes disponemos de eso que tenemos para conseguir trascender. Los seres humanos somos una integridad variada y compleja que hace de nuestra conducta algo difícilmente predecible, es precisamente esa dinámica entre genotipo y ambiente la que determina las condiciones de la vida del individuo, pero la vida del hombre, la determina el mismo.


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miércoles, 16 de enero de 2013

LA NATURALEZA DEL AMOR Y SU ACCIÓN EN EL SER



LA NATURALEZA DEL AMOR Y SU ACCIÓN EN EL SER

Escrito por:
Jairo David Garces Lozano

Capítulo 1. Redefiniendo el amor.

          Nos preguntamos por el amor y casi como un reflejo llega a nuestro cuerpo una cantidad desbordante de información bastante compleja de procesar. En primer lugar nos llega el recuerdo de lo amado y con ese recuerdo nuestro cuerpo comienza a experimentar una gran cantidad de emociones, las famosas mariposas en el estomago que suelen ser las más populares, el cambio de ritmo en nuestra respiración, la presión en el corazón; y entonces el recuerdo de las situaciones que se vivieron, se están viviendo o se sueñan vivir hace emerger los sentimientos desde las profundidades de nuestro ser, algunos recuerdos nos harán sonreír y nos darán una sensación de gozo y plenitud, y otros por el contrario causarán angustia y dolor. Se piensa en la persona amada y la sentimos presente, es como si la guardáramos en nuestro interior y la hiciéramos parte de nosotros mismos, su llanto nos angustia y nos esforzamos en lograr que cese, su alegría se empareja con la nuestra y utilizamos todos nuestros recursos en hacerle feliz.

          El amor nos desprende de nosotros mismos, el que ama tiene la sorprendente capacidad de renunciar a cualquier cosa; incluso a todo solo por tener el privilegio de hacer feliz a quien ama, incluso se llega a renunciar al ser amado para verlo feliz en la distancia, aunque no sin causar el más amargo sufrimiento en quien se aleja.

          Pensar en esto me aleja de la simple definición de amor como un sentimiento que nos liga a otro ser, y aunque las opiniones resultan variadas, en este mundo rico en opinión, la he considerado incorrecta, por que el amor va mas allá, porque un sentimiento cambia, un sentimiento es fugaz, y por un sentimiento no estructuramos un proyecto de vida. El amor conlleva mucho más, va a ser la fuente de emociones, sentimientos y pensamientos que determinarán de una u otra forma el curso de nuestra vida, porque el orden no es sentimos y luego amamos, al contrario, cuando amamos comenzamos a sentir. El amor puede nacer a primera vista, puede incluso ser el resultado de una gran cantidad de experiencias satisfactorias con una gratificante compañía, y de ambas formas sentirlo con la misma fuerza e intensidad.

        El amor no se piensa, no se planea, simplemente se da, se ama y punto, a quien amaremos no sabemos, quizá a todos algunos más otros menos, si conviene o no, no se discute, de hecho no importa. Si causa dolor ese dolor se sublima, y las emociones las vivimos con tal intensidad que no nos duele el estomago con la angustia, ¡NO!, queremos arrancarlo de nuestro cuerpo, y es que si nos hace felices amar a otro el corazón quiere explotar y se agranda a tal tamaño que no nos cabe en el pecho; es que podemos reiniciar la vida o acabarla por amor.

         Así se vive el amor, por que el amor simplemente somos nosotros mismos, cada uno de nosotros es una masa compuesta de una cantidad de amor incalculable, que pasamos por el mundo enamorándonos de momentos, de ideas, de pensamientos, de paisajes, de frases, de nuestro propio ser, de otras personas, nos enamoramos de lo que hacemos, y más aun de lo que queremos hacer, amamos nuestra historia, amamos nuestro presente, amamos ese ser que no somos pero conseguiremos ser en el futuro.

          Ese es el amor, es la esencia de nuestras vidas, es la fuerza que mueve al hombre, que lo empuja a desarrollarse en todos los aspectos de la vida.

Escrito por:
Jairo David Garces Lozano

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miércoles, 28 de noviembre de 2012

La dignidad. el amor y la misericordia como pilares fundamentales de la construcción humanista en la universidad Luis Amigó



LA DIGNIDAD, EL AMOR Y LA MISERICORDIA COMO PILARES FUNDAMENTALES DE LA CONSTRUCCIÓN HUMANISTA CRISTIANA EN LA UNIVERSIDAD LUIS AMIGÓ


Jairo David Garces Lozano
Estudiante Psicología FUNLAM


Basado en:
 “Concepto de humanismo cristiano en la FUNLAM” por Fray Marino Martínez Pérez – Rector FUNLAM.


Hemos de abordar el texto desde tres macro-núcleos fundamentales, que definen y guían el proceso de formación y desarrollo de la comunidad amigoniana, pilares fundamentales que definen al amigoniano incluso fuera del espacio universitario, en su vida personal, en su vocación profesional y en su relación con la comunidad y el medio ambiente.

Estos pilares son: Jesús de Nazaret; María en la advocación de Madre Dolorosa y Francisco de Asís.

Jesús de Nazaret enseñó a la humanidad una manera de ser y vivir. Como “buen pastor” defendió la dignidad de sus ovejas, dando importancia, guía y amor a la que se pierde del rebaño, oveja que debe ser guiada y en la que debe ser restituida su dignidad y su valía como subjetividad independiente y como ser.

En este sentido, el amigoniano debe ser una persona integral, adecuadamente relacionada con sí mismo, con los otros, con el medio y con lo trascendente. Esto quiere decir en primer lugar que debe ser (o estar en la búsqueda de ser, pues en mi opinión es algo que constantemente se está actualizando en el ser humano y exige una constante adaptación a las diferentes realidades que atraviesan el curso de la vida del hombre) una persona con conciencia de sí, saber  quién es, con un auto concepto definido y un autoestima fuerte que le permita fortalecer su resiliencia, con capacidad de autocrítica, la cual considero un valor fundamental que permite al hombre evolucionar en su ser, en su sentido y en su proyecto de vida; y en constante autoevaluación que lo mantenga orientado hacia metas claras y nobles por el camino enseñado por Jesús, una senda de bondad, de despojo de lo terrenal, con valores cristianos que conllevan a la felicidad, evitar el vacío existencial y seguir el camino en dirección a las metas y a la trascendencia.

Un amigoniano en óptima relación intersubjetiva, partiendo desde su propia subjetividad debe ser una persona capaz de aceptar, comprender y complementar las demás subjetividades con las que tiene relación (como ya hemos dicho anteriormente) dentro y fuera del espacio académico. La aceptación, la confianza, la humildad, el respeto, la tolerancia, el cuidado de la naturaleza, la limpieza y el auto cuidado, resultan características esenciales de seres humanos inmersos en una cultura amigoniana basada en las enseñanzas impartidas por Jesús.

¿Entonces cual es la función de los docentes y directivos de la universidad? Estar comprometidos con la formación integral y digna del ser humano que en años cercanos se convertirá en un profesional egresado de la Luis Amigó. Cumpliendo así con la visión de la universidad; instaurar una filosofía humanista cristiana a partir de una formación de docentes y directivos con vocación pedagógica (vocación que al ser aplicada con convicción y determinación, de forma natural se transmitirá a las generaciones siguientes), los puntos anteriormente tratados, llevan de forma directa a alcanzar la calidad no solo profesional sino humana, que en este contexto humanista cristiano cuando con una importancia cuando menos igual de importante; y esto va a permitir a la universidad el reconocimiento local, nacional e internacional, en la formación de seres humanos profesionales íntegros, humanos y cristianos.

Entonces surge una pregunta de gran importancia, ¿Cómo conseguir el cumplimiento de una meta tan ambiciosa y subjetiva, como es la formación de seres humanos íntegros? Para responder a esta pregunta tomaremos como referente nuestro segundo pilar amigoniano, la Virgen María.

María como referente nos invita a vivir el amor como punto de partida y de llegada, el amor por el aprendizaje y la enseñanza por parte de los estudiantes como esencia de la universidad y docentes como maestros de esos discípulos que con amor, autoridad e instrucción serán maestros de nuevos discípulos mantienen por el camino adecuado el desarrollo de la universidad.

El amor será pieza fundamental en la estructuración de la cultura amigoniana, no podemos hablar de “calidad” cuando no estamos enamorados de lo que hacemos y no nos acercamos desde el amor a las personas con las que establecemos relación. Ésta la es enseñanza de María, el actuar y el vivir en el amor, la duda y la dificultad se sobrellevan en el amor, en el sacrificio y en la voluntad. Valores que se estructuran en los profesionales, empleados, estudiantes, docentes y miembros de la comunidad amigoniana y aquellos que desde afuera por diferentes razones se vinculan a la universidad.

En la Universidad Luis Amigó se debe dar un ambiente cobijado por el amor, hacia sí mismo, hacia los demás y hacia el medio ambiente en el que nos relacionamos, la invitación es a vivir con pasión a dar sentido y a inundar con amor, incluso los aspectos más simples de la vida, lo cotidiano y lo extraordinario.

Para finalizar, debemos hablar de la vocación pedagógica directiva y amorosa. En este aspecto se configura Francisco de Asís profeta de la misericordia. La enseñanza y el aprendizaje con calidad humana y profesional, que permitan a la universidad posicionarse y ser reconocida, deben basarse en el principio de la educación con amor, dirección y misericordia, la paciencia con la “oveja descarriada”, mantener los procesos exitosos, el cuidado de las integridades humanas que se puedan considerar más fuertemente formadas mantienen la lógica fundamental de la universidad.

No es admisible para los humanistas cristianos referirse otro ser humano como “caso imposible”, desde el amor y la misericordia, el maestro tiene un compromiso consigo mismo y con el discípulo de agotar todos los recursos para reeducar, y si esto llegase a fallar, entonces el compromiso es generar nuevos recursos para devolver la dignidad a ese ser humano, pero por la misma vía, el discípulo amigoniano debe comprometerse con su propio proceso. Es una relación que va en doble vía y constantemente se retroalimenta en ambas direcciones, con un maestro amoroso, recursivo y autoritario, y un discípulo dispuesto, comprometido y que reconoce en el maestro la intervención de estos tres pilares que constituyen la cultura humanista cristiana en la universidad Luis Amigó. 

Medellín - Antioquia; Noviembre de 2012; 
Jairo David Garces Lozano, Estudiante Psicología FUNLAM

domingo, 26 de agosto de 2012

ALCOHOLISMO: UNA PROPUESTA DE INTERVENCION


ALCOHOLISMO
UNA PROPUESTA DE INTERVENCIÓN


Jairo David Garcés Lozano
Estudiante Psicología FUNLAM – Medellín


ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El alcoholismo empezó a ser concebido como una enfermedad a principios del siglo XIX, Thomas Trotter y Benjamin Rush, realizaron los primeros aportes relevantes en este tema al considerar el alcoholismo como una enfermedad crónica y una amenaza para la vida.

El término fue creado por el médico sueco Magnus Huss en 1849. Con él comienzan los primeros acercamientos científicos en relación a las consecuencias derivadas del consumo indiscriminado de alcohol. El mismo Huss, observó un “conjunto de afecciones gastroenterológicas, neurológicas, psiquiátricas y cardiológicas que aparecen tras la absorción desmesurada de aguardiente de alta producción”.

Jellineck (1960) en su libro “The Disease Concept of Alcoholism” desarrolla la idea del alcoholismo como una enfermedad.

La Organización Mundial  de la Salud (OMS) en 1952, resaltó como “bebedores en exceso cuya dependencia del alcohol ha llegado a tal extremo que existe un trastorno mental evidente, o que padecen problemas de salud física y mentales que interfieren en sus relaciones personales, sociales y laborales, o personas que muestran signos prodrómicos de estos problemas”. En 1955 destaca la incapacidad de la persona para abstenerse del consumo de alcohol.

En 1970 la OMS lo define como un “trastorno conductual crónico manifestado por repetidas ingestas de alcohol, excesivas respecto a las normas dietéticas y sociales de la comunidad y que acaba interfiriendo la salud o las funciones económicas y sociales del bebedor”.

En 1977 (OMS) propone el concepto de “síndrome de dependencia del alcohol” o “problemas relacionados con el alcohol”. Término que actualmente se utiliza para denominar el abuso o dependencia del mismo y que abarca un grupo de problemas físicos, psicológicos y sociales.

EPIDEMIOLOGÍA

La prevalencia de consumo de alcohol es de 34.6%, siendo esta la segunda sustancia puerta de entrada para el consumo de otras sustancias. La edad de inicio de consumo más frecuente son los 15 años, sin embargo, 25% de los encuestados comunicaron haber comenzado el consumo a los 12 años (Informe Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Consumo de Sustancias Psicoactivas, VESPA, Medellín, 1997).

El abuso de alcohol es el principal problema en relación a trastornos por abuso de sustancias, con una prevalencia de 6.7%, lo que indica que 1 de cada 15 colombianos abusa del alcohol. La edad de aparición de trastorno por dependencia de alcohol se sitúa entre los 21 años, y a los 23 años por abuso de alcohol. (Estudio Nacional de Salud Mental, Colombia, 2003).

Aproximadamente 75% de los jóvenes en Colombia consumen alcohol (Dirección Nacional de Estupefacientes, 2000).


CLASIFICACIÓN

Según el Manual Diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV) los trastornos derivados del consumo de alcohol se clasifican en “Trastornos Inducidos por Alcohol” y “Trastornos por Uso de Alcohol”.

Trastornos Inducidos por Alcohol

Alteraciones producidas por el efecto directo del etanol sobre el sistema nervioso central, por intoxicación o supresión brusca de la ingesta de alcohol.

Trastornos por Uso de Alcohol

El uso progresivo de alcohol puede generar abuso o dependencia.

“La dependencia es el cuadro clínico más severo, caracterizándose por la presencia de algunas de las siguientes alteraciones: Tolerancia, síndrome de abstinencia, aumento en la cantidad y frecuencia de consumo, empleo de mucho tiempo en la obtención, consumo o recuperación de los efectos del alcohol y disminución de actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo y persistencia del consumo a pesar de tener conciencia de los problemas psicológicos o físicos recidivantes o permanentes ocasionados o incrementados por el consumo de alcohol” (El Alcohol: Generalidades y Adicción, Hospital Universitario San Vicente de Paul, 2008).

CONSUMO

Se asocia el consumo a una evitación o afrontamiento de los problemas que vive el joven (Lazarus y Folkman, 1986), a la necesidad de interactuar socialmente y ser aceptado (Mucaren, Martinez, Aguilar y Gonzales, 2001) a la búsqueda de una mayor potencia sexual y a la disminución de la  tención (Mora y Natera, 2001).

Algunas explicaciones se centran en las condiciones de reforzamiento que mantienen la ingesta, como los efectos de la sustancia valorados positivamente (Becoña, 2000) y otras de corte social que aluden a la aceptación que busca el joven para alcanzar el estatus de adulto.

CAUSAS

“Tiene un origen multicausal, por lo tanto se deben tener en cuenta los siguientes factores.

-          Factores propios de  la sustancia: Los efectos farmacológicos del alcohol a nivel del sistema nervioso central pueden explicar parcialmente el consumo reiterado del mismo.

-          Factores propio del consumidor:

o   Biológicos: Sexo, vulnerabilidad genética, estado nutricional, presencia de enzimas protectoras contra el desarrollo del alcoholismo.

o   Psicológicos: baja autoestima, poca tolerancia a la frustración, sentimientos de soledad, angustia y desesperanza. Trastornos psiquiátricos mas definidos como trastornos afectivos, trastornos de ansiedad, trastorno psicóticos o de personalidad pueden ser también causa del abuso o dependencia del alcohol.


-          Factores familiares, sociales y culturales: Mala comunicación, carencia de afecto, fácil disponibilidad, simbolismo asociado al alcohol (virilidad, amistad, alegría, etc), intensa publicidad, legislación permisiva, falta de alternativas para recreación, etc.”
(El Alcohol: Generalidades y Adicción, Hospital Universitario San Vicente de Paul, 2008).

TRATAMIENTO

La multicausalidad propia del alcoholismo genera en los afectados consecuencias en diversos aspectos de su vida a nivel físico, psicológico y social, por lo tanto es necesario abordar esta problemática con grupos interdisciplinarios, “conformados por trabajadores sociales, psiquiatras, médicos especializados en adicciones, terapeutas ocupacionales y pedagogos reeducadores…y la vinculación de antropólogos, psicólogos, abogados y demás profesionales que puedan contribuir al tratamiento y rehabilitación de estos pacientes” (El Alcohol: Generalidades y Adicción, Hospital Universitario San Vicente de Paul, 2008).

También resulta importante el aporte que en la actualidad realizan comunidades terapéuticas, grupos de autoayuda (A.A) y terapias alternativas (hipnosis, acupuntura, homeopatía, bioenergética).

PROPUESTA DE INTERVENCIÓN

Se realiza una serie de afiches, los cuales contienen escritos, algunas de las creencias que asumen los jóvenes en relación al consumo de licor, acompañados  de aportes teóricos en relación a cada creencia, generados por investigadores y estudiosos del tema, en investigaciones realizadas en Colombia y en otras partes del mundo. (Ver Referencias)

Se realizan varios afiches para intervenir estas creencias de forma independiente, pues el alcoholismo no tiene una causa fija, lo cual hace necesario trabajar de forma individual cada una de las principales creencias, aunque hay mas, solo se exponen las que consideramos más influyentes encontradas en el medio.

La intención de estos es generar en el adolescente una confrontación interna entre lo que él siente en relación al consumo de licor, y se permita un momento de reflexión que le posibilite conocer realmente las razones que lo llevan a buscar el alcohol como estrategia de afrontamiento ante ciertas situaciones de la vida.

Se busca también, que estos afiches sean utilizados como una herramienta de prevención ante el alcoholismo.

El objetivo que persigue la exposición pública de estos afiches, es generar conciencia en los jóvenes de estos motivos que se exponen, que los llevan a consumir licor, y les permita hacerse cargo de este. Conocer o reflexionar sobre su situación personal, generar un proceso de identificación con estos afiches, que permita al joven una modificación de sus estrategias de afrontamiento, como podrían ser  la búsqueda de ayuda social y familiar, y poder evitar o prevenir la generación de un alcoholismo, en etapas de desarrollo más avanzadas, o incluso como en muchos casos, en la misma adolescencia.

Como objetivo especifico, se orientan también a permitirle al profesional de la salud, y público interesado en el tema, conocer algunos factores de riesgo que presentan los jóvenes que los puede dirigir al consumo del licor, y permitir la generación de herramientas, que trabajen para afrontar estas creencias y una búsqueda terapéutica en la detección de estos factores en los jóvenes, para realizar una adecuada intervención, y también, despertar interés en la búsqueda de la creación de nuevas herramientas de prevención.


1)    Amigo…! Si te acepta como eres!.           El consumo de alcohol se asocia a la necesidad de interactuar socialmente y ser aceptado.


2)    Solución…? U otro problema?     El consumo de alcohol se asocia a una evitación o afrontamiento de los problemas que vive el joven.


3)    Hombres… Y también mujeres.    El consumo de alcohol se presenta tanto en hombres como en mujeres, con las mismas consecuencias.


4)    El sexo… Vívelo de modo responsable.  Los jóvenes consumen licor buscando un mejor desempeño sexual.




REFERENCIAS

(1)                                El alcohol: generalidades y adicción. Programa de adicciones – Departamento de Salud Mental, Hospital Universitario San Vicente de Paúl. 2008.

(2)               Londoño Pérez, Constanza; Vinaccia, Stefano. Prevención del abuso en el consumo de alcohol en jóvenes universitarios: Lineamientos en el diseño de programas costo-efectivos. Psicología y Salud, julio-diciembre, vol. 15, número 002. Universidad Veracruzana, Xalapa México, pp 241 – 249.


(3)       Pascual Pastor, F. Percepción del alcohol entre los jóvenes. Adicciones, vol. 14. 2002.


(4)               J. R. Villalbí, M. Nebot y M. Ballestín. Los adolescentes ante las sustancias adictivas: tabaco, alcohol y drogas no institucionalizadas. Medicina Clínica vol. 104 Núm. 20, Barcelona 1995.


(5)                  Medina-Mora. María Elena, Natera. Guillermina, Borges. Guilherme, Cravioto. Patricia. Fleiz. Clara, Tapia-Conyer, Roberto. Del siglo XX al tercer milenio. Las adicciones y la salud pública: Drogas, Alcohol y Sociedad. Salud Mental vol. 24, núm. 4. Agosto 2001.


(6)                             Ministerio de la Protección Social, Estudio Nacional de Salud Mental, Colombia 2003. Editado por Ministerio de la protección social – Fundación FES social / 2005. Impreso por Gráficas Ltda., Cali, Diciembre de 2005.

(7)                  Alcaldía de Medellín, Universidad CES. Segundo estudio de salud mental del adolescente. Informe final. Medellín 2009.

Jairo Garces Lozano